- ¡No puede ser! -me dije a mi misma en cuanto oí el latigazo del látex.-
- Tenemos que solucionar esto cuanto antes. Iremos a un médico, pero no a un médico cualquiera... Iremos al Dr. House. Así mi caso saldrá en televisión y tendré más posibilidades de participar en el reallity 'My New BFF (Best Friend Forever)' de mi adorada Paris Hilton.
Y allí que fuimos. Había al menos siete personas en la sala de espera, entre ellos una embarazada, un anciano que no dejaba de rascarse la entrepierna y una niña de unos tres años que vomitaba como una posesa. Pero como yo soy una diva, entré a la consulta del tirón.
El Dr. House estaba tumbado en la camilla jugando con su PDA. Alzó la vista y me preguntó
- Señorita... ¿Nadie le ha enseñado a llamar antes de abrir la puerta?
Entonces le expliqué lo sucedido y el por qué de mi urgencia. Sucedió así:
House clavó sus pupilas color jeans desteñidos del Bershka en mi vibrator de última generación, que corre, salta, vuela y dice 'I love you' cuando lo achuchas.
Entonces llamó a una tal Doctora Jennifer Morrison, la despidió delante de mis narices y acto seguido trató de convencerme para que firmase un contrato de trabajo. Pero aún no sé si aceptarlo o no, tengo que pensármelo muy bien porque, ahora que he salido en TV, quiero estar disponible por si Paris me pidiera que participe en su show.
¡Por favor, qué hago!
¿Firmo o no firmo?
